domingo, 9 de mayo de 2010


Yo no venía de ningún país, tú ibas camino de cualquier lugar. Conmigo no contaba el porvenir, de ti no se acordaba el verbo amar. Yo no jugaba para no perder, tú hacías trampas para no ganar. Yo no rezaba para no creer, tú no besabas para no soñar.
Y sin equívovos de vodevil ni aletras rojas en el corazon, el dios de la tormenta quiso abrir la caja de los truenos y tronó. Porque quiso el cielo acariciar el suelo con su gota a gota y con champú de arena para tu melena de muñeca rota. Qué disparate de partida de ajedrez con una partener adicta al jaque mate.
Y tu bolso, como un nido de gaviotas, y mi futuro, con pan duro en el cajón, locos por naufragar, salieron a bailar al ritmo de la lluvia sobre las capotas el rocarol de los idiotas. Cambiando el temporal, salieron a bailar, como dos locos bajo el chaparrón de notas el rocanrol de los idiotas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario